Festival de la Solidaridad
XXIV Edición del Festival de la Solidaridad
Artistas de primer nivel, excelente puesta en escena y esmerada organización, puntos sobresalientes del XXIV Festival de la Solidaridad
Con la presencia de destacados artistas, con una excelente puesta en escena y un espectacular show de fuegos artificiales; se realizó la 24º Edición del Festival de la Solidaridad en el Anfiteatro Municipal de nuestra ciudad.
Como siempre las noches solidarias de Villa Allende dejaron ver su mejor rostro con un espectáculo de primer nivel, que contó con un respaldo popular como marco para el encuentro.
En la jornada de apertura, tras los estallidos multicolores que poblaron el cielo de Villa Allende, desfilaron por el Anfiteatro municipal Los Tekis, con temas de su último trabajo Mamapacha; el trío humorístico tucumano QV4, confirmando todo lo bueno realizado el último verano; Los Palmareños, con la vigencia de siempre; y los artistas locales Manantiales de Sueños, el trío Aguamarina, el Ballet Chakay Manta y Los Duarte, todos ellos exhibiendo aplomo profesional y calidad artística como para recoger, cada uno a su turno, merecidos aplausos.
El sábado, Los Guaraníes ratificaron su gran momento; Los Alonsitos contagiaron su ritmo chamamecero y Coplanacu mostró su carisma festivalero; marcando el ritmo de una noche de altísimo nivel, en la que no desentonaron Los Aymaraes y Nicolás Uriarte y a los que se sumó con coloridas coreografías el Ballet Tradiciones de la Villa.
Para las jornadas de cierre, el domingo y el lunes, Don Zoilo y La Barra, acapararon a niños el primero; y adolescentes y jóvenes el segundo; cerrando una edición artísticamente bien compuesta, con una puesta en escena que nada tiene que envidiarle a los grandes festivales y con una respuesta popular que bien podría leerse como una muestra de aprobado, de misión cumplida para quienes organizaron este evento.
Vale destacar, en la jornada dominguera, la cálida presentación del Coral Niño dependiente de la Dirección de Cultura municipal, como prólogo para Don Zoilo, que deleitaron desde su inocencia y frescura a los presentes con temas intensamente ensayados por los pequeños.